top of page

APRENDIZAJES

Los aprendizajes que se desarrollan a continuación recogen las lecciones clave y las buenas prácticas que en términos de erradicación de la violencia contra la mujeres y niñas se generaron en el curso de implementación del proyecto. Este apartado se encarga de exponer: las acciones afirmativas que visibilizan el empoderamiento de las mujeres, las jóvenes y las niñas impactadas; las capacidades y habilidades que deja instaladas en las organizaciones participantes; el alcance de la incidencia en política pública de las organizaciones para gestionar recursos e impulsar la promoción y prevención de violencias contra las mujeres y niñas; la generación de conocimientos y prácticas prometedoras en el ámbito de la eliminación de la violencia contra las mujeres y las niñas; y, los principales aprendizajes en relación a la implementación de estrategias para la eliminación de las violencias contra las mujeres y las niñas.

 

-1-

 

En el ámbito de las acciones afirmativas identificadas que se desarrollaron en el marco del proyecto, se destaca la ruta de difusión de la campaña “Parece normal pero es violencia” en instancias como los barrios, las organizaciones y las instituciones educativas. Con ello se logró entablar diálogos horizontales con y entre adolescentes y jóvenes que se interesaron por los temas relacionados con la violencia contra las mujeres y niñas en lugares y entornos donde difícilmente se abordan. Adicionalmente se valora como fundamental la participación de las/os jóvenes en la creación de contenidos, las vocerías territoriales, el diálogo directo de jóvenes a jóvenes, que además de ser efectivo, posiciona sus perspectivas en favor de la eliminación de las violencias contra las mujeres y niñas, favorece la diversidad de los lenguajes y representaciones, y habilita debates que son importante para las juventudes. 

 

-2-

 

La creación de colectivas y las redes de apoyo que emergieron a partir de las relaciones que se establecieron y fortalecieron en los espacios habilitados por el proyecto, han permitido fortalecer la perspectiva de interseccionalidad y profundizar conocimientos relacionados con asuntos de género, dando relevancia de manera particular a las voces de mujeres, niñas y de las diversidades, a la par que se amplía la conciencia sobre las realidades de las mujeres y los caminos para, por una parte, prevenir y, por otra, afrontar las violencias contra las mujeres y niñas. Además, como espacios de confianza y sororidad se convierten en entornos seguros que aportan en el camino hacia la eliminación de dichas violencias. Aquí es también importante mencionar que, las redes, posibilitan una dinamización del proceso que se establece a través de la gestación del tejido, de la alianza, de la articulación. Derivado de los procesos pedagógicos, tienen insignias importantes como la interseccionalidad y además, es concebida como una estrategia de acompañamiento a mujeres víctimas de violencia. 

-3-

 

Los intercambios interregionales que posibilitaron los espacios nacionales favorecieron el diálogo de saberes de jóvenes para jóvenes. El reconocimiento mutuo del trabajo en contra de los imaginarios y normas sociales que justifican, naturalizan y reproducen las violencias contra las mujeres y niñas, no fue importante únicamente en términos de socialización y de actualización del contexto, sino que también les permitió ampliar sus repertorios propios, fortalecer sus acciones y ampliar las redes para continuar actuando de manera articulada. 

 

-4-

 

Sobre las capacidades y habilidades que el proyecto ha dejado instaladas en las organizaciones consorciadas, es importante mencionar que los altos estándares administrativos del Fondo Fiduciario de la ONU para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, permitieron a las organizaciones afinar y afianzar sus procesos y procedimientos administrativos y financieros. Si bien al principio de la ejecución se presentaron dificultades para acoplarse, con el avance del proyecto se fueron fortaleciendo los sistemas propios. Se reconoce, así mismo, que la Unidad Gestora funcionó de manera diligente en el ámbito del control y seguimiento presupuestal. 

 

-5-

 

En materia de comunicaciones se identifican capacidades y habilidades en distintos niveles: primero, la interlocución al interior de los equipos de trabajo y entre las organizaciones consorciadas se fue consolidando desde la apertura, el respeto y la responsabilidad en favor del cumplimiento de los objetivos y resultados del proyecto; segundo, se elevaron las capacidades comunicativas de las voceras/os en cuanto a herramientas comunicativas, marketing digital, uso de redes y comprensión de los ecosistemas digitales; y, tercero, los productos comunicativos que han resultado de la implementación del proyecto son de libre uso, lo que a su vez favorece la transmisión y réplica de los contenidos de prevención y actuación frente a las violencias contra las mujeres y niñas. 

 

-6-

 

En términos políticos, dentro de las habilidades y capacidades que pueden atribuirse al proyecto se puede mencionar la generación o el fortalecimiento de protocolos de prevención de violencias contra las mujeres, lo que además implica necesariamente un relacionamiento ético hacia el interior de las organizaciones consorciadas y fuera de ellas. Como es bien conocido, previo a la implementación del proyecto las organizaciones han compartido en un sentido amplio dos perspectivas fundamentales para la eliminación de la violencia contra las mujeres y niñas: la feminista y la comunitaria. Desde luego, sin desconocer las particularidades de cada una, se puede reconocer que, en el marco de la implementación, se fortaleció la perspectiva de género como resultado de las propuestas y debates que las juventudes propusieron en las agendas. 

 

-7-

 

El reconocimiento de la efectividad de dispositivos didácticos como los audiovisuales, favorecieron una comprensión más sencilla, directa y efectiva de la normalización de las violencias contra las mujeres y niñas, de la identificación de los roles de género hegemónicos, y, al sentirse de algún modo representadas/os y ciertamente interpeladas/os, se generó una sensibilidad particular que profundizó la empatía frente a las violencias que viven las mujeres, las niñas y las diversidades.

 

-8-

 

Respecto al alcance de la incidencia en política pública de las organizaciones para gestionar recursos e impulsar la promoción y prevención de las violencias contra las mujeres y niñas, uno de los elementos de mayor potencialidad que se evidenció tras la evaluación es el posicionamiento de las organizaciones ante la institucionalidad encargada de la protección y garantía de los derechos de las mujeres. A esto se suma el entendimiento de la importancia del rol de las organizaciones en el acompañamiento a las rutas institucionales lo que implicará justamente un fortalecimiento en términos de incidencia y de interlocución. Se evidenció con claridad que hay un reconocimiento del rol preponderante de las organizaciones de la sociedad civil en la eliminación de las violencias contra las mujeres y niñas, y esto representa potencialmente una oportunidad. 

 

-9-

 

Con relación a la generación de conocimiento y prácticas prometedoras en el ámbito de la eliminación de la violencia contra las mujeres y niñas, un aspecto clave ha sido la formulación e implementación apegada a las dinámicas del territorio y vinculadas a los intereses de los grupos poblacionales a quienes estaba dirigido. Aspectos como la investigación participante, la educación popular, el trabajo de autocuidado, el tejido de redes de apoyo, la innovación en las metodologías que vinculan el arte y la cultura como componentes fundamentales, han aportado de manera decidida a la transformación cultural, imprescindible para el logro de la desnaturalización de las violencias contra las mujeres y niñas. 


 

-10-

 

Ha sido acertada la vinculación de las juventudes en la creación. Hacerles partícipes, construir de manera compartida una visión de la comunicación, la formación y las acciones públicas que implique un proceso transversal del que hacen parte como agentes de cambio desde sus aprendizajes y experiencias, es un potencial para la continuidad. Hay un entendimiento tanto por parte de las organizaciones como de las juventudes de que los cambios culturales toman tiempo, pero existe un interés determinado por continuar caminando hacia la transformación. 


 

-11-

 

Para algunas de las organizaciones fue relevante emprender, a la par, procesos exclusivamente con hombres y procesos de carácter mixto. Si bien representa un reto, también ha implicado la comprensión de que es posible generar espacios de construcción común. En aquellos espacios exclusivos para hombres, se han permitido la posibilidad de interpelarse a sí mismos y cuestionar los roles y representaciones propias de las masculinidades hegemónicas; en los mixtos, ha alimentado su conocimiento desde la perspectiva de las mujeres y las diversidades y complejizado sus discursos y, desde luego, sus prácticas. 


 

-12-

 

Frente a los principales aprendizajes del proyecto en relación con la implementación de estrategias para la eliminación de las violencias contra las mujeres y niñas, una de las más potentes fue focalizar las acciones con jóvenes y promover el activismo juvenil. Esto no sólo favorece la renovación de liderazgos, sino, sobre todo, la actualización de los debates. Así mismo, incursionar en las escuelas sigue siendo necesario pues se trata de uno de los espacios donde se ha identificado se reproducen de manera más fuerte los estereotipos y dispositivos del machismo que sustentan la violencia contra las mujeres y niñas. Un escenario posible en este ámbito se encuentra en la incidencia que pueden iniciar las organizaciones en la revisión o construcción de planes educativos que sean más regulares e institucionalizados.  


 

-13-

 

La profundización temática de la prevención de las violencias contra las mujeres y niñas, a través de diversos caminos como la pedagogía, la comunicación, el arte y la cultura, mantuvo el interés de las/os jóvenes que participaron de los diferentes escenarios habilitados por el proyecto. De igual modo, resultaron en este campo muy valiosos tres elementos: por una parte, el diálogo intergeneracional pues permitió a las mujeres jóvenes reconocer los legados de las violencias y los dispositivos más sutiles a través de los cuales se reproduce; por otra, la perspectiva de derechos, porque además de conocer a profundidad las vulneraciones, les brindó herramientas habilitantes al desplegar caminos que pueden transitar para transformarlas; y, la incorporación de elementos espirituales y de autocuidado, pues permitió ampliar los repertorios de afrontamiento de las violencias contras las mujeres y niñas. 

bottom of page