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ANÁLISIS
DE CONTEXTO

La violencia contra las mujeres, generalmente  fluctúa entre las contradicciones propias de la reproducción estructural del patriarcado y las particularidades territoriales relacionadas con las conflictividades derivadas de las condiciones socioeconómicas, énticas, étareas, culturales, étnicas, simbólicas, etc. En el periodo de implementación del proyecto “Mujeres y hombres jóvenes rompiendo moldes para erradicar la violencia machista contra las mujeres y las niñas en Colombia” entre 2019 y 2023, esté movimiento oscilante vió incorporar nuevos elementos que complejizaron los niveles de agresión y violencia contra las mujeres, presentandose preocupantes panoramas de violacion de los derechos humanos de la mujeres en Colombia.

En concreto tres  elementos contextuales influyeron radicalmente en el continuum de violencia contra las mujeres:

  A.  Los efectos de las medidas para hacer frente a la pandemia del covid 19

  B.  La reconfiguración territorial del conflicto armado 

  C.  El estallido social en sus fases del 2019 y 2021

Los tres elementos se sumaron a las ya de por sí complejas condiciones de vida de las mujeres y las niñas en las cinco regiones de implementación del proyecto, que según las cifras, socializadas en las plataformas de información de ONU Mujeres, evidencian un incremento de hechos de violencia y reafirman las escasas  garantías que tiene las mujeres en Colombia para el goce efectivo y la realización de sus derechos:

  >   1993 mujeres fueron víctimas de homicidio en Colombia en 2021, 95 casos más de los registrados en 2020, que fueron 898 casos. En 144 casos, que representan el 15%, el presunto agresor es la pareja o expareja

  >   En 2021 se realizaron 19.793 exámenes por presunto delito sexual en mujeres, 4.553 casos más de los registrados en 2020, que fueron 15.470

  >   De los 19.793 exámenes por presunto delito sexual realizados a mujeres, el 60% de las víctimas son niñas menores de 15 años. (2 de cada 3 mujeres víctimas de violencia sexual son niñas menores de 15 años)

  >   30.436 mujeres fueron víctimas de violencia de pareja en 2021, 3.966 casos más de los registrados en 2020, que fueron 26.470

  >   En el primer semestre de 2022 el Observatorio de la Fundación Feminicidios Colombia identificó 130 casos de Feminicidio en el país, 39% menos de los 169 casos identificados en el mismo periodo de 2021   2  

La situación de violencia contra las mujeres ha venido siendo precibida de forma diferenciada en las últimas cuatro decadas. Por ejemplo en los años 80 del siglo pasado, se consideraba como un problema personal, recluido a la intimidad de la familia y con un grado alto de normalización social. Para los 90, a partir de las luchas de las mujeres por el reclamo de sus derechos y la presión ejercida por organizaciones de mujeres y feministas, la percepción sobre la problemática supera los linderos de hogar para posicionarse como un asunto social, hasta considerarse hoy en día como un asunto público, objeto de intervención estatal, que impone al Estado legislar sobre su prevención, atención y erradicación y le obliga a disponer de un conjunto de instituciones que garanticen los derechos de las mujeres  3  . (Garcia Otero e Ibarra Melo, p 43). Al convertirse en una preocupación Estatal, la violencia contra las mujeres empieza a ser campo de observación, parametrización y documentación estadística, generando por un lado una cuantificación con variados recursos metodológicos para dimensionar el problema, pero al mismo tiempo generando una trampa de subestimación de la crudeza y la realidad de la dinámica de violencia. 

En Colombia, principalmente la estadística institucional se basa en la denuncia y en la tipología de los delitos contemplados en el marco jurídico. Principalmente los delitos que recurrentemente se contabilizan son los identificados como violencia física y violencia sexual. Principalmente con datos suministrados por la Fiscalía Nacional y el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INML-CF). Las instituciones son concientes de los subregistros debido a las fuentes de información como de  la concepción misma del fenomeno de la violencia contra las mujeres. (Garcia Otero y Ibarra Melo, p 53).

Este proyecto en general,  puso su acento en el reconocimiento de tipologias de la violencia contra las mujeres inmersas todavia en las honduras de la normalización y la aceptabilidad social. La pandemia evidenció las limitaciones de los registros y las dificultades en la documentación y la estadística de los casos. Todas las mujeres entrevistadas en el proceso de evaluación,  sin excepción, afirmaron que la pandemia nuevamente ubicó la violencia en la esfera del hogar y la familia, arropando las agresiones con el manto del silencio y la impunidad. Fue un periodo de casi dos años (2020 y 2022) donde las mujeres tuvieron que convivir con familiares y/o parejas agresoras, en condiciones económicas difíciles y con presiones psicosociales muy elevadas.  Así las cifras compiladas por ONU Mujeres en Colombia, que se detallan explícitamente en su informe país del 2021  4   evidencian la trascendental influencia que tuvo la pandemia en la generalización de las violencias sobresaliendo las violencias psicológica, económica y física. 

A. Los efectos de las medidas para hacer frente a la pandemia del covid 19

Durante el periodo de confinamiento estricto y el periodo de reducción a las restricciones de la movilidad, todos los indicadores de violencia contra las mujeres aumentaron. Según el Informe de Políticas del Secretario General de la ONU: el impacto del Covid-19 sobre las mujeres, durante la pandemia, alrededor del mundo se reporta un incremento en las violencias contra las mujeres que en unos países ronda el 25% y en otros países supera el 50%. En todo caso, las cifras actuales cuentan con limitaciones debido a las dificultades de denuncia, así que además de la magnitud de la problemática, se resaltan nuevas complejidades en las violencias contra las mujeres, relacionadas con las restricciones su autonomía y con la falta de disponibilidad de canales de denuncia o redes de apoyo (Sisma Mujer, 2021, p 4)  5  

En el 2020, la violencia intrafamiliar presentó un aumento de 1,94% en la cantidad de denuncias de mujeres víctimas, al pasar de 7.522 casos reportados en 2020, a 7.668 en 2021. En este periodo, una mujer fue víctima de violencia intrafamiliar cada 51 minutos. En cuanto a la violencia de pareja o expareja, se identificó un aumento de 5,49% en el número de mujeres víctimas, al pasar de 19.966 casos reportados en 2020, a 21.063 en 2021. En este periodo, una mujer fue víctima de violencia de pareja o expareja cada 18,7 minutos. Según los registros del INML-CF, se ha presentado un aumento del 17,91% en los registros de violencia sexual en contra de niñas y mujeres, al pasar de 11.405 casos reportados en 2020, a 13.448 en 2021. En este periodo y a partir de esta fuente, una mujer fue víctima de violencia sexual cada 29 minutos. En cuanto a los casos de feminicidio, según los reportes de la DIJIN, se identifica una muy leve disminución de 1,56% en el número de mujeres víctimas de feminicidio, al pasar de 128 casos reportados en 2020, a 126 en 2021. Esto implica que, durante este periodo, una mujer fue víctima de feminicidio cada 1,92 días. (Sisma Mujer, 2021, p 7, 8 y 9)

Para el caso del año 2021, según cifras del INML-CF la violencia intrafamiliar ejercida por parejas o exparejas en contra de mujeres en Colombia aumentó en 11,89% con respecto al año 2020. Por cada hombre violentado por su pareja o expareja, cerca de 7 mujeres son víctimas de este tipo de violencia. o También de acuerdo con el INML-CF, la violencia intrafamiliar ejercida por familiares diferentes a la pareja o expareja aumentó en un 5,15% con respecto a 2020. Al menos una mujer fue víctima cada 50 minutos. o En 2021, la violencia sexual contra las mujeres en Colombia aumentó en un 21,11% con respecto a 2020. Al menos una mujer fue víctima de violencia sexual cada 28 minutos. o Las niñas y las adolescentes menores de edad representaron el 80,47% de los casos de violencia sexual contra mujeres en el país, durante 2021. Sus familiares fueron los principales agresores.En 2021 se registraron 210 feminicidios, lo que significó un aumento del 12,3% con respecto al año anterior. En el 8,1% de los casos, las víctimas de feminicidio eran menores de edad y en más de la mitad de los casos, las víctimas eran menores de 30 años. o En cuanto al acceso a la justicia en casos de violencias contra las mujeres, sobresale y persisten altos niveles de impunidad, tanto en violencia intrafamiliar, como en violencias sexuales y feminicidios. (Sisma Mujer, 2022 p 6 y 7)

 

La expansión de la pandemia Covid 19 al condicionar y limitar las posibilidades de movilidad, afectó el desarrollo de las actividades del proyecto. Los equipos de trabajo y las participantes del proyecto se vieron repentinamente confinadas en sus casas, obligando al aplazamiento y cancelación de actividades en un primer momento. A posterior, en la medida que se percibía la prolongación de las restricciones empezaron a emerger alternativas para seguir con la realización de actividades, explorando posibilidades desde la virtualidad. Fundamentalmente, las actividades de incidencia de las mujeres se vieron comprometidas producto del confinamiento obligatorio decretado a nivel nacional por el gobierno, así como la focalización de la acción institucional del Estado, en su conjunto, para hacer frente a la calamidad sanitaria. 

 

La pandemia produjo radicales cambios en la vida, el relacionamiento y la economía de las personas y puso de manifiesto los problemas de inequidad social existente en Colombia y el grado amplio de exclusión y marginación que padecen las mujeres. Las brechas tecnológicas y de acceso a coberturas de internet se hicieron evidentes, conjugandose con las afectaciones económicas por la imposibilidad de salir al “rebusque"  6   o ir a trabajar y el aumento de las cargas del cuidado para las mujeres.

 

B. Reconfiguración territorial del conflicto armado

 

El  recrudecimiento de la violencia en la mayoría de los municipios  de implementación del proyecto fue un rasgo distintivo a lo largo de la  ejecución del mismo. A la fecha según reportes de Indepaz, van asesinados 1.444 líderes y lideresas sociales desde la firma del Acuerdo. Han asesinado a 352 firmantes de la paz, desde 2017 y se han perpetrado 27 masacres en lo corrido del 2023  7  . Todas estas cifras son evidencia contundente, de un proceso de reconfiguración del conflicto, que mezcla nuevos y viejos factores determinadores de violencia de baja intensidad por el control del territorio y de las economías legales e ilegales.

Los departamentos de Cauca, Antioquia, la Costa Atlántica y en especial ciudades como Buenaventura, Medellín y Bogotá son sin lugar a dudas, epicentros de esta nueva reconfiguración territorial del conflicto, que cuya  característica sobresaliente, como lo señala Francisco Gutiérrez Sanín, es la fragmentación de territorio controlados por diversos grupos armados que ya saben pelear, que ya tienen recursos y las destrezas para sobrevivir, cada uno acomodado en su propio nicho. Estos grupos sólo hablan un lenguaje local, no requieren ni necesitan uno nacional, con una amplia red de contactos, de control social y capacidad alta de corromper a la institucionalidad local, permitiéndoles desplegar su poder con fuerza en el territorio y enfrentar a sus adversarios.  8  

Se asiste a un incremento sostenido y exponencial de la reconfiguración del conflicto armado en los territorios que habían sido teatro de operaciones de la guerra entre el Estado y las Farc. Viejos actores de la confrontación se han revitalizado como el Ejército de Liberación Nacional, las Autodefensas Gaitanistas y bandas organizadas del narcotráfico como la Costru, el Clan del Golfo y los Caparros, así como han proliferado las disidencias de las Farc en los departamentos del Meta, Putumayo, Guaviare, Cauca, Nariño, Caquetá, Huila y Chocó y en la región del bajo Cauca y Catatumbo. Un común denominador de esta recomposición, es la disputa por el control territorial y las economías ilegales, principalmente el narcotráfico. Como marcas trágicas esto ha supuesto a nivel local el incremento de violaciones a los derechos humanos y el asesinato de líderes, lideresas y firmantes de la paz. También, se ve con preocupación la pasividad del gobierno para responder asertivamente al incremento de los indicadores de violencia y la reactivación paulatina de la idea del enemigo interno que privilegia su presencia territorial desde el fortalecimiento de las fuerzas armadas.

 

Las dinámicas de los armados que no actúan como insurgentes están alimentadas principalmente por la captura mafiosa del Estado, por recursos extranjeros provenientes del narcotráfico y por la apropiación de otras rentas o economías ilícitas. Las confrontaciones se articulan por el multicrimen. Aquí, en vez de aparecer o desaparecer elementos, hay un cambio en su nivel de determinación y en las lógicas de los fenómenos de violencia. 

 

Pero un fenómeno particular es el de la urbanización del conflicto. Si bien el interés de las ciudades en el conflicto armado no es nuevo, en el escenario actual adquiere una mayor relevancia por el fortalecimiento de los vínculos de las estructuras armadas de alcance nacional con bandas/combos locales -tercerización- y por el regreso de paramilitares y narcotraficantes tras cumplir sus penas de extradición, quienes -en algunos casos- han buscado recuperar bienes dejados a testaferros y recomponer estructuras criminales. Este fenómeno ha traído como consecuencias según Indepaz: a) un aumento del componente armado y de la capacidad de control territorial de las bandas/combos locales, quienes ahora son protagonistas -como objetivo o como combatientes- del traslado a las ciudades de disputas de tradicional ocurrencia en las zonas rurales, b) se han agudizado los crímenes y violencias urbanas, donde la extorsión y el microtráfico cobran importancia como principal fuente de financiamiento de bandas/combos locales; y c) se incrementa el control ilegal sobre economías informales (INDEPAZ 2022, p 19).

 

Esta reconfiguración pone nuevamente en el centro de la afectación a las mujeres. La violencia sexual desarrollada en el contexto de la violencia sociopolítica, según los registros del INML-CF, presenta un aumento del 14,06%, al pasar de 64 casos en 2020 a 73 casos reportados en 2021. De esta forma, una mujer fue víctima de violencia sexual en este contexto, cada 3,7 días. A partir de los reportes del RUV, las mujeres representaron el 49% de las víctimas de los hechos victimizantes registrados durante 2020 y ocurridos en el marco del conflicto armado. El reporte del total histórico de víctimas de violencia sexual del RUV, hasta el 31 de octubre de 2021, señala que 34.079 personas se han registrado como víctimas de delitos contra la libertad y la integridad sexual en el marco del conflicto armado. Del total, 30.700 casos corresponden a mujeres (90,08%), 2.843 a hombres (8,34%), 535 a población LGBT (1,57%) y en un caso no se informa el sexo de la víctima (Sisma Mujer, 2021, pág 7-9). Según los reportes del Registro Único de Víctimas (RUV) 46 durante el año 2020 se registraron 165.108 hechos victimizantes en el marco del conflicto armado colombiano. En el 49% de los casos, los hechos corresponden a mujeres, en el 50,78% a hombres y en el 0,22% a personas que hacen parte de la población LGBTI. Según datos recopilados por la Corporación Sisma Mujer, hay  dos hechos en los que la mayor proporción de víctimas está conformada por mujeres en el 2021: Delitos contra la libertad y la integridad sexual (85,17%) y desplazamiento forzado (50,17%).  (Sisma Mujer, 2021, p 33)

 

El panorama para las mujeres se muestra desalentador, los esfuerzos del nuevo gobierno nacional por consolidar su política de pacificación generalizada desde el diálogo y sometimiento a la justicia, con varios de los grupos armados que actúan en las regiones de intervención del proyecto fue un bálsamo frente a la política del gobierno anterior del presidente Iván Duque que privilegió la confrontación militar. No obstante la situación sigue presentándose bastante compleja. Las lógicas militaristas siguen imponiéndose con efectos trascendentales en los imaginarios machistas. La acción de los guerreros está acompañada de lógicas de control que obviamente arrincona a la población civil y en específico desarrolla una particular acción sobre las mujeres. La persistencia del conflicto y la sus constantes reconfiguraciones territoriales constituyen una cortapisa para el intento de transformar los imaginarios que justifican y reproducen la violencia contra las mujeres y las niñas.

 

C. Estallido social

Desde el 2020, se presentó un incremento de la movilización social de variado orden, que desarrolló dinámicas de protesta en varias partes del país, con reivindicaciones y diversas exigencias pero todas con un denominador común, el descontento social producto del mal gobierno a nivel nacional y regional, la inequidad social y la corrupción. Esta dinamización de la protesta, tiene como antecedentes las protestas urbanas del 21 de noviembre y la movilización indígena de la Minga del 2019. El punto más álgido se presentó en el mes abril de 2021, con las protestas derivadas de descontento social generalizado por la decisión del gobierno de Iván Duque de presentar un proyecto de ley para realizar una reforma tributaria con efectos en la mayoría de capas social que en su conjunto estaban muy golpeadas por la crisis derivada de la pandemia. El llamamiento a la movilización de rechazo a dicho proyecto, se transformó en un paro nacional indefinido que duró alrededor de 2 meses, con expresiones principalmente urbanas pero que convocó al conjunto de la población en Colombia. Las amplias movilizaciones fueron reprimidas con un saldo de 42 muertos y 168 personas reportadas como desaparecidas, según datos emitidos por la defensoría del pueblo.  9  

 

En los días de desarrollo del paro nacional, se presentó una parálisis generalizada de las actividades económicas que contó con el respaldo de varios sectores productivos del país. Plantones, movilizaciones y bloqueos se llevaron a cabo en la mayoría de los municipios del país, incluidos los municipios de intervención del proyecto, desencadenando cambios en el transcurrir de la vida cotidiana de los territorios, mezclado con estallidos violentos.

 

La movilización social evidenció un clima de polarización que ha producido una narrativa de estigmatización por parte de los sectores más reaccionarios y conservadores que tratan de deslegitimar el carácter social y el descontento generalizado, construyendo un discurso en torno al vandalismo y la violencia promovido supuestamente por organizaciones delincuenciales infiltradas en un intento por restar valor a las demandas sociales emanadas del paro nacional.

 

El estallido social evidenció la urgente necesidad de atender las profundas desigualdades e inequidades sociales en Colombia, pero al mismo tiempo fue un termómetro de la realidad democrática, al exponer de forma fehaciente las frágiles garantías a la realización de los derechos en el país. En la medida en la que el conjunto de derechos de la población colombiana presentan sendas limitaciones para su cumplimiento, en consecuencia los derechos de las mujeres se encuentran en precarias condiciones.

  2    Ver https://colombia.unwomen.org/es/noticias-y-eventos/en-la-mira/unete/datos-mensajes-clave

  3    Garcia Otero, Maria Alejandra y Ibarra Melo, Amria eugenia (2017) “Detras de las cifras de la violencia contra las mujeres en Colombia”. Revista Sociedad y Economía No. 32. Facultad de Ciencias Sociales Universidad del Valle. Cali.

  4    ONU MUJERES (2021), Midiendo la pandemia de Sombra: La violencia contra las mujeres durante el Covid 19. Informe País. ONU Mujeres. New York, New York.

  5     CORPORACIÓN SISMA MUJER (2021), Las Luchas feministas no se detienen. Comportamiento de las violencias contra las mujeres en Colombia durante el 2020 y 2021. Boletín 28

  6     El rebusque es un término empleado popularmente en Colombia que hace referencia a las economías de subsistencia informales generalmente relacionadas con ventas ambulantes y trabajos a destajo.

  7     http://www.indepaz.org.co/observatorio-de-derechos-humanos-y-conflictividades/

  8    Gutiérrez Sanín, F (2021).¿Un nuevo ciclo de la guerra en Colombia? Ed Debate. Bogotá. p 192 - 193.

  9    https://www.infobae.com/america/colombia/2021/05/11/defensoria-del-pueblo-reporto-42-muertes-en-medio-del-paro-nacional/

Pie depágna 2
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