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ANÁLISIS DE
LA LÓGICA DE INTERVENCIÓN

La lógica de intervención constituye el camino de cómo se organizan las acciones para lograr determinados resultados y efectos del proyecto. Es una apuesta consciente para ir concatenando los cambios, que parte del análisis de las capacidades de las organizaciones implementadoras, los recursos, tiempos y particularidades del contexto. Es el mapa que guía a lo largo de la implementación las decisiones y acciones llevadas a cabo para alcanzar los resultados desde el conjunto de interacciones con las dinámicas sociales,  formas de participación y relacionamiento con la población meta.

 

Para lograr el cambio el proyecto eligió  tres caminos:

  1.   La formación, capacitación y sensibilización 

  2.   Activismo y acción política 

  3.   Difusión y construcción de alianzas con opinadoras/es.

 

Estos tres caminos se vieron representados de forma clara en los resultados, esperando lograr tres niveles de transformación a corto plazo:

  1.   Visibilizan prácticas y actitudes de control sobre el cuerpo de las mujeres

  2.   Contar con herramientas de acción política, estrategias y pedagogías

  3.   Articular y conformar redes de respaldo y concientización (autoridades locales, medios de comunicación y constructores de opinión)

 

Juntarse, tomar conciencia de la realidad naturalizada de la violencia contra las mujeres y actuar politicamente como sujetos y sujetas de transaformación de entornos cercanos fue consolidando a su vez, tres cambios a mediano plazo:

  1.   Elevar la conciencia sobre los determinantes y actitudes de la VCMN

  2.   Hombres y mujeres jóvenes como sujetas/os políticas/os de cambio al respecto de la VCMN

  3.   Respaldo social contra las VCMN

 

En este enlace >> MATRIZ LOGICA DE CAMBIO encontrará el diagrama que expresa el sentido del cambio de la lógica de intervención y determina, a razón de la valoración realizada por la evaluación el lugar a donde lograron llegar las organizaciones social locales, en su pretensión de cambio.

 

Sobre el diseño de la lógica de intervención la  evaluación evidencia los siguientes elementos:

  • Se resalta de forma favorable la combinación entre el trabajo individual, sostenido y focalizado con la población meta y la realización de campañas de impacto amplio que sensibilizaron y visibilizaron la situación de violencias contra las mujeres y niñas en públicos amplios. 

  • Se aprecia una decisión decidida por trabajar con hombres y mujeres jóvenes como dinamizadores y dinamizadoras del cambio. Logrando incidir en sus contextos de socialización y en ámbitos familiares y comunitarios.

  • Partir del intento por caracterizar el complejo espectro de las violencias contra las mujeres y niñas y las intrincadas formas de normalización fue un acierto desde el inicio del diseño.

  • La ejecución del proyecto estuvo marcada por dos hechos de contexto que eran imposibles de predecir en el análisis primario para el diseño: la pandemia en el 2020 y el estallido social en el 2021.

  • Las organizaciones consorciadas pusieron al servicio de la lógica de cambio sus acumulados y trayectorias en lo referente a los procesos de formación y trabajo comunitario con mujeres y población jóven. También su experiencia en metodologías y didácticas desde el arte y la cultura como dispositivos de cambio de imaginarios que justifican, reproducen y naturalizan las violencias contra las mujeres y niñas.

  • Las organizaciones consorciadas, también llevan un camino recorrido en la reflexión acerca de los feminismos y sus concretas aplicaciones en el ámbito territorial. Por ejemplo, hablan del ecofeminismo, del feminismo popular, del afrofeminismo y el feminismo comunitario. Este espectro rico y variado de entendimiento del aporte conceptual y práctico de los feminismos, también se puso al servicio del diseño del proyecto  desde sus cambios, lógicas de intervención y modelos de trabajo.

 

Sobre la ejecución de la lógica de intervención, la  evaluación evidencia los siguientes elementos:

 

  • La formación y capacitación fue la principal herramienta para generar un cambio en los jóvenes y grupos de trabajo, quienes  reconocen e identifican las violencias contra las mujeres. 

  • El proyecto desplegó una ruta de cambio y transformación de los imaginarios en la población participante (explicada en el análisis del cambio) donde se evidencia el principal logro que varios hombres y mujeres reconocen como un cambio de “chip” que actuó de la siguiente forma: existió un proceso plausible de entendimiento de la problemática de la violencias contra las mujeres y niñas, una sensibilización consciente de las implicaciones subjetivas y sociales de la violencias contra las mujeres y niñas; una comprensión de las complejas y contradictorias causas, motivaciones y efectos de la violencia, entendiendo sus tipologías, sus dimensiones y las huellas concretas que deja en el cuerpo de las mujeres, en su construcción como sujetas y en las particulares formas y estructuras societales que subyacen al patriarcado y las relaciones de poder. Este ejercicio de tomar conciencia, permitió respuestas y acciones en distintos ámbitos de rechazo a la violencias contra las mujeres y niñas, constituyéndose todo ello en un ciclo de cambio bastante potente.

  • Si bien la encuesta rompiendo moldes ofreció una comprensión base de los imaginarios y normas sociales que naturalizan, justifican y reproducen las violencias contra las mujeres y niñas, fue difícil establecer un nivel de impacto de las transformaciones de los imaginarios en personas con las que las organizaciones no mantuvieron un proceso de formación y acompañamiento permanente. Al igual, la formación generó resultados subjetivos de cambios en las formas de pensar, sin embargo fue difícil medir los cambios en los imaginarios de los públicos amplios, en los que no se tenía contacto directo.

  • No todas las personas que participaron en el diseño de la lógica de intervención hicieron parte de los equipos de implementación. Esto generó procesos de entendimiento y curvas de aprendizaje del sentido y las dinámicas de acumulación de los cambios, con  ciertos tiempos de apropiación.

  • Si bien la lógica de intervención fue clara, como la hoja de ruta del proyecto, las dinámicas territoriales y el trabajo de las organizaciones socias fue endógeno en sus procesos y regiones, evitando potencializar de forma más contundente  una lógica de intervención bien concebida. 

 

Para finalizar, compartimos la ruta de cambio, elaborada a partir del ejercicio de lectura y análisis de fuentes secundarias, fue corroborada con los equipos implementadores de cada una de las organizaciones del consorcio, identificando la intención pedagógica y política del cambio derivado de la intervención; con las/os participantes de las actividades del proyecto de los territorios de implementación, indagando sobre la percepción de su propio cambio; y con aliadas/os del proyecto de los territorios de implementación, rastreando cómo conciben el cambio en la/el otra/o. 

 

Esta ruta demuestra la manera cómo operó el cambio que generó la implementación del proyecto. Aquí se desarrolla más en detalle un parámetro de evaluación procesual del cambio, tal cual se identifica en el numeral dos del apartado anterior. Es así como se evidencian las transformaciones sociales y los impactos en relación con las violencias contra las mujeres y niñas que, en la mayoría de casos, se identificó funcionaron de manera ascendente:

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Gire su teléfono para una mejor visualización de los gráficos.

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